martes, 24 de enero de 2012

La librería de los sueños utópicos



La librería de los sueños utópicos
Desde hace un año, la calle Regina cuenta con un establecimiento de venta de libros especializados en las artes con una sala de teatro donde se realizan recitales, conciertos, cursos y exposiciones.











Cristina Díaz Actualizado 22.01.2012 - 01:00


Donde hace dos años rosas y gladiolos impregnaban el número 8 de la calle Regina con un aroma propio de una floristería, hoy suena la música de Hindi Zahra en un vinilo y El Greco le ha quitado el protagonismo a los lirios. Quien se pasea por la zona, no puede evitar pararse ante un escaparate que unas veces está lleno de tacones y otros de post-it naranjas o rollos de papel de imprenta. Es la librería Un Gato en Bicicleta. Su propietario, Jesús Barrera bromea diciendo que prácticamente vive allí. Su retoño pronto cumplirá un año pero aún no anda solo. "De momento cubro gastos, que ya es mucho, pero aún no tengo beneficios". Jesús siempre soñó con tener una galería con una pequeña librería, pero el destino viró su idea 360 grados. "Todo empezó como un juego", relata el joven de 28 años natural de Morón de la Frontera. "Buscando un libro de arte muy concreto, me di cuenta de que existía un vacío en el mercado. Decidí, a modo de prueba, hacer un plan de empresa; y un día, paseando con mi pareja, encontramos este local en alquiler y nos enamoramos de él. Todo parecía irreal, era un juego, pero aquí estoy". Después de cuatro meses de papeleos y dándole cuatro capas de pintura blanca a unas paredes verdes pistacho, el 22 de febrero a las ocho de la tarde abrió sus puertas Un Gato en Bicicleta. Sus estanterías están repletas de libros especializados en las artes plásticas, fotografía, arquitectura, artes escénicas, cine, música, diseño y comunicación. Los autores clásicos han ido dejando espacio a los más contemporáneos ante la demanda de los clientes. Desde la biografía de Edith Piaf a los cuadros de Picasso. "Aquí abarcamos el arte en su máxima expresión", explica su propietario, estudiante además de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Sevilla. La poesía narrativa también tiene aquí un hueco, al igual que las pequeñas editoriales y los autores poco conocidos. "Le damos mucha importancia a las maquetaciones e ilustraciones de las publicaciones", comenta mostrando un Libro-Objeto, un nuevo concepto de publicación, en la mayoría de los casos con muy poco texto. Pero Un Gato en Bicicleta no es sólo una librería. Por sus paredes cuelgan obras de jóvenes artistas. "Exponemos pinturas, grabados, fotografías o incluso muebles. Me han llegado muchísimos catálogos". Recitales de poesías, cuentacuentos infantiles, representaciones teatrales, cursos, conciertos. El término librería se queda corto para este lugar que, además, esconde una sorpresa: una pequeña escalera conduce a una sala de teatro en la planta superior, donde la pareja de Jesús, Raquel Eidem, tiene también su taller de alfarería. "Ella es la artista, ella es la que ha ideado el diseño del lugar". Un Gato en Bicicleta cuenta con una zona infantil. "Mucha gente entraba con sus hijos y se tenían que ir porque éstos se aburrían. Por eso, creamos esta zona, antes un almacén, con juguetes y cuentos, para que los padres paseen tranquilos por la librería". Libros que cuelgan desde el techo, estanterías con forma de cajas, techos de telas de colores y un escaparate con muebles antiguos empapelados con post-it naranjas. "Raquel idea y ambos ejecutamos". Jesús reconoce que suelen cambiar el diseño del escaparate cada mes y medio para llamar la atención del transeúnte. "En verano, cuando estaba lleno de tacones, la gente entraba creyendo que era una zapatería; y, en otra ocasión que había muebles, una anciana me preguntó si vendía bastones. Lo importante es que entren. Sevilla funciona por el boca a boca". Jesús Barrera apuesta por el trato personalizado, una de las característica de su establecimiento, y admite que la apertura de la Plaza de la Encarnación le ha dado mucha vida a la calle Regina, cuyos comercios se están rejuveneciendo. "La ciudad está cambiando".




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